
Hormigas pugnando por llegar a la cúspide, y arriba lo que hay es mierda.
Miserias por encima de las grandezas; humillaciones, seres humillados por Capote, seres que le humillan a él, ansiedades contrariadas, manos resbaladizas, ricos que desayunan pastelería fina y bocadillos de humor.
Al final, el resultado de una vida, una lápida y la fama. La fama detrás de una lápida.
En aquella película, Capote, se le ve también insultando, y se le ve insultado, le insultan en la cárcel, él insulta, se le ve en paisajes melancólicos, aguardando el resultado de su esfuerzo, y esperando la fama como si ésta estuviera dentro de un martini seco.
Borracho,exquisito o reptil, nunca se sabe en qué lado del desastre va a quedar su cabeza. Siempre a punto del último suspiro, luchando para huir de la grandeza y creyendo que de veras es grande, el último en los cócteles, bailando, y también el más borracho.
La última coca-cola del desierto. Lleno de estupidez y de gloria. Un icono.
Texto: Ójala octubre - JUAN CRUZ RUIZ.
Foto: Capote.
