4 dic 2008



¿Has visto a alguien de los '60 o los '70 coger un disco? Fíjate cómo lo hacen. Con qué mimo ponen los dedos en los bordes, con qué ceremonial lo sacan de la funda -por lo general en bastante buen estado- de qué forma lo sujetan para no meter las yemas asquerosamente sudadas en las estrías, cómo les dan la vuelta.
Dios..., ni siquiera se puede ser más suave y tierno con una persona del sexo contrario. ¡Querían y quiers a sus discos, los muy cabrones! Ahí estaban y están sus emociones, sus rollos, su cosa, qué queréis que os diga?
Yo los entiendo. Nosotros somos la generación del compact, y si os paráis a pensar un momento... eso significa algo. Somos los indestructibles o tal vez los de usar y tirar? A un compact -un CD-, puedes ponerle la mano encima, pisotearlo, dejarlo fuera de la funda aunque se llene de polvo, vomitarle encima, y ni siquiera es porque sea duro. Solo porque es una pequeña mierda que resiste. Nosotros somos compacts, esa es la relación.

Jordi Sierra i Fabra - Nunca seremos estrellas del rock.

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