
El sol del bolsillo empieza a hacer su trabajo, las cartas más tristes no llegan nunca a su destino.
Qué extraña fe en el pasado. Sus recuerdos son infalibles. El nombre de los perros y el nombre de los dueños, los números de los autobuses, el camino del colegio y el color de todos los zapatos. Una memoria inquietante en cualquier caso. Puedo librarme de todos mis fantasmas y aún estaré a merced de los suyos.
Ray Loriga
1 comentario:
ya vi tu comentario!!!!
jajaja
ya veras cuando empiece a desvariar mas!!!!!
la cosa era que no te asustaras por las fotos pero bueno....
pos na mujer, aqui tu mujer se va a otros blogs.
dew wapa!!!
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